Nuevos miembros del jet set. Como si los helicópteros de la Cruz Roja (el verdadero o el profano, cualquiera de los dos, no importa) fueran el chárter que parte de la selva y aterriza en las noticias de final de noticiero. Ya no son sólo cantantes ni actores. Tampoco los políticos atractivos. Acá ya los ex secuestrados escriben libros. Y se ventilan miserias. O si no vean a los gringos. Que no quieren olvidar para ganar regalías con sus malos recuerdos. Ni bobos que fueran, platica dejaron de recibir mientras estaban en la manigua.
El sufrimiento de la selva, el golpe más certero para deslegitimar a las Farc, se convirtió en un tema de medios y no de Estado. "Se gradúa hija de policía secuestrado" y lo que parecía la divulgación de la infamia se convierte en la mediatización del sufrimiento. Rating de lágrimas que ya no es solo de telenovelas. Aparece el ex de una y dice que está decepcionado. Otros se llenan el pecho y con un "vio, yo sí nunca confié en esa tal Ingrid" sienten que cumplieron con un deber patriótico al haber despotricado de una mujer, que equivocada o no, fue una víctima más del conflicto. "Porque al menos picos se dio con Luis Eladio", por ahí dicen. Como si eso importara al hablar de personas que buscaban alguna esperanza de vida encadenados a los árboles, a la merced de las balas de cualquiera. Gente que merecía su libertad, así al final en la calle se terminen ponderando las caminatas de la selva porque "mírenle el cuerpazo que tiene la Betancur".
Y seguirán las convocatorias a marchas. Se volvió "in" salir a la calle a pedir por todo. Los hinchas, por ejemplo, que reclaman que metieron a unos de los suyos a la cárcel porque mataron a un aficionado rival. Marcharon, los vi, por la 80, como si el crimen fuera dejar vivir a los que tienen pasiones distintas. La moda es la protesta. "Presionar desde la plataforma mediática". Periódico que no haga multimedia sobre los secuestrados, noticiero que no abra emisión con un "los estamos esperando", esta fuera de onda. Pero no moralmente. Nadie niega la infamia de las Farc. Pero en el gobierno prima el plomo sobre cualquier otra cosa. Y la movilización ciudadana no trasciende del día de salir a caminar. Y en el monte les ha valido poco. Si los sueltan no es por arrepentimiento, es porque la guerra es dura como para andar cuidando "enemigos de clase", justifica allá adentro la guerrillerada. Mientras tanto, todavía tienen militares y policías secuestrados. Que se merecen estar con sus familias. Aunque canten terriblemente mal.
1 comentario:
Vine, ví y asentí...
Regreso con más tiempo en el reloj. Tal vez de un segundo a otro tropiece contra un buen anatema.
Adelante Comandante Jesús!
Publicar un comentario