martes, 31 de marzo de 2009

Evocación

Lluvia y silencio. Pasaste como el viento que le hacía falta a esa dualidad.Y yo combino todas mis formas de lucha, porque en el amor siempre he sido un subversivo. Y sigue lloviendo y la habitación no musita nada para hacer al menos hablar a la melancolía. Y las imágenes que te recuerdan son el testimonio de lo que te llevó ya lejos.
Y soy un fundamentalista y vivo casado con mis ideas, y dejo que te vayas a soplar lejos. Dudo que te haya entendido más de lo que pude hacerlo. No importa. A veces me pueden más mis
convicciones que la piel. Y hoy llueve y nadie habla. Y falta que mi cabello se vuelva el vaivén de una onda cuando aparecías a jugar. Con los carros como un niño y una niña que se cree niño. O a las compras como una niña con un niño que no se junta con niños. Y saber que sabes a lo que me gusta que sepas.
Pero son palabras. Como muchas que nos dijimos. Que te llevaste como el viento que eres. Que dejaste para que se cayeran. Las que uso en un terrorismo que parecen juegos artificiales mojados con lágrimas. Ojalá éstas te digan lo que quiero decirte, viento que veo lejos después de que te fuiste.

Febrero de 2007

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