lunes, 12 de julio de 2010

Ginger Tea

De nuevo. Tú y yo. Como es la cotidianidad hace tan poco tiempo como para sentir tanto. Como es la ausencia, que parece tan prolongada así sean unos días. Haciendo de cada minuto un recuerdo.

De nuevo. Nosotros. La memoria que renueva el significado de la felicidad. Las horas que pasan por encima de las imágenes que desacreditan un nuevo amor. Los besos, que son tuyos solos. O míos cuando duermo y dejas con tus labios el testimonio de tu velada. O los nuestros, cuando dejo sobre tu espalda el rastro de la noche.

De nuevo, queriéndote. Quitándole el miedo al "para siempre". Haciendo bonito lo que se entiende de la palabra "nunca". Dejando atrás lo que evita dudar de lo que viene. Creyendo una a una tus palabras porque son las mismas mías. Las que han construido este camino andado hasta ahora. Tan corto pero que me ha llevado tan lejos.

De nuevo y por ahora. De nuevo y otra vez tan cerca. De nuevo solos. Tú y yo. Escribiendo lo que queremos decirnos. Sin necesidad de apelar a la paciencia para amarnos. Apostando a lo mismo, con la misma cantidad de fichas. De nuevo, solo tú, mi vida. En esta mesa. En la que cenamos. La que dejo sin nada encima para evaporarme en tu aliento. En la que trabajamos cada uno nuestras cosas. La de la hora del té. Ginger tea....

No hay comentarios: