Los periódicos locales, las revistas especializadas. Que los correos que se le escriben a los amigos o las cartas de renuncia que valen un favor a quienes trabajan conmigo. Los mails inescrupulosos con propuestas non sanctas a nombre del amor y los cuentos y poemas que abundan en tantos archivos como cuadernos ilegibles. Y los ensayos que se compilan en mi tesis de Maestría. Y tantos otros papeles que se fueron en bolsillos de amantes momentáneas que hasta un beso callaron. Y lo que no me publicaron en los periódicos locales y las revistas especializadas. Todo ello antecedió a éste, mi blog, al que bautizo como mi alter ego, ese que dirige desde las lomas de El Poblado la causa política del Ejército Machista de Liberación*.
Mi nombre, como consta en cualquiera de los extremos de este sitio, es Gabriel Acosta, para que quede claro mi talante pacifista y absolutamente legal. Y el de mi blog apela a la estética revolucionaria para manifestar inconformismo y de una vez burlarse de los que redimen las ideas con sangre, cuando no hay ni una sola que valga la vida. Y sí, esa megalomanía que acompaña a quien gusta de escribir, más una que otra lisonja de alguna que me cambió pestañeadas por ilusiones, hacen que ahora yo tenga una tribuna, como la que tienen miles de millones, para hablar de lo que hablo con los que quieran leerme. O los que por algún sentimiento, no les queda más remedio.
* Pura literatura, no se asusten.
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